sábado, 17 de marzo de 2012

Sólo existe un «yo», que es el mismo para todo el mundo

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Dos comentarios de Ramana Maharshi, recopilados por Suami Mádhavatirth:

Ramana: Si lo que buscas es a Dios, él siempre está presente. Mientras uno no se percate de que el mundo es falso, no dejarán de brotar pensamientos sobre el mundo. Mientras se siga viendo la serpiente, nunca aparecerá la cuerda. La mente, que es la creadora del mundo, es incapaz de considerarlo falso. En el estado de vigilia sucede lo mismo que en el estado onírico. Sin la mente, no existe ningún mundo. Sin embargo, en el sueño profundo, al no haber mente, no hay mundo. Por tanto, no hace falta pensar en el mundo que la mente imagina. Lo que es nitia nivrittá [se elimina siempre, es decir, lo que no existe] no necesita que se piense en ello. Cuando un peluquero termina de cortarle el pelo a alguien, no se pone a contar cuántas canas había y cuántos cabellos eran negros, porque los tira todos. De igual forma, no es necesario ponerse a contar cosas imaginarias: basta con dejar de imaginar que son reales.

Para dejar de ver una serpiente en la cuerda, no hace falta matar a la serpiente. Por lo mismo, tampoco hace falta matar a la mente. Cuando uno se percata de la absoluta inexistencia de la mente, la mente desaparece. La experiencia que queda cuando no hay ni un sujeto que ve ni un objeto visto, es decir, ni tiempo ni espacio, es la experiencia auténtica.

Cuando soñamos, vemos una gran variedad de formas; consideramos una de ellas la «nuestra» y creemos que «yo soy eso». Si somos el creador del sueño, también somos tanto el protagonista en todas las formas que aparecen en el sueño como el protagonista con la forma que consideramos nuestra. El sujeto que sueña está convencido de que todas esas formas [del sueño] son reales y que unas formas son distintas de las otras; además, cree que él también tiene una forma determinada. No se da cuenta de que es el protagonista del sueño igual que las demás formas [que ve en el sueño]. Al despertarse es cuando se da cuenta de que todo lo que había en el sueño era él y nada más que él. De igual forma, el gñani sabe que el mundo [al no ser más que un sueño] nunca ha sido creado y que todo lo que existe, sea lo que sea, es su propio Ser, único e indivisible.


Pregunta: En una joya de oro, tanto el oro como la joya en sí parecen reales. La única diferencia es que el oro, por sí solo, no presenta tanta belleza como la joya. Asimismo, tanto Brahman como el mundo parecen reales.

Ramana: Si te fijas tanto en el oro como en la joya, te das cuenta de que el material básico es el mismo en ambos casos. El nombre que se le da a una forma sirve para poder funcionar en la vida cotidiana: si tuviéramos a mano un montón de joyas de oro y le dijéramos a alguien: «Por favor, pásame el oro», no sabría lo que le queremos decir. De forma similar, sólo existe un «yo», que es el mismo para todo el mundo pero, para funcionar a diario, no podemos decir: «Por favor, llama a ese "yo"». Por esa razón, a un «yo» lo llamamos «Ramachandran» y a otro «Krishna Lal». Sin embargo, no por eso dejan de ser un único «yo».

Tomado del libro «El Poder de la Presencia», volumen 1, de David Godman, páginas 316 y 317.

¡Saludos!
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